Lo difícil nunca fue tejer, fue no tener a quién preguntar. Vengas sin experiencia o con años tejiendo, aquí eliges tu proyecto y te acompañamos hasta terminarlo.
A crochet o a {{ tecnica }}, el que te enamore. Eliges el tuyo al inscribirte, sin apuro.
Siete cosas, sin letra chica.
Soy Katia. Llevo nueve años enseñando a tejer, mucho de eso en persona, sentada al lado de cada alumna. Por eso sé en qué vuelta te vas a trabar antes de que me lo cuentes: se lo vi pasar a miles de mujeres, delante de mí. Y sí, yo también me trababa al principio.
Empezaron sin saber y terminaron con esto en las manos.
“Tenía como tres proyectos a medias guardados en la casa. Uno sin ojos, otro a medio armar, y ahí se quedaban. Entré porque quería terminar aunque sea uno. Y lo hice, el primero lo terminé en una semana. Me trabé en el armado y en vez de dejarlo otra vez, pregunté en el grupo y en un par de horas me contestaron. Desde ese proyecto, no he parado, ya van unos 8 o 9.”
“Yo ya tejía, pero mis prendas me salían deformes. Los comparaba con la foto del patrón y no era lo mismo. Pensaba que tejía mal. Resulta que no era eso, me faltaba que me explicaran el porqué de cada cosa, no solo el cómo. La primera vez que Katia me lo explicó, me sorprendí con la diferencia. Ahora ya le quedan lindas y puedo ponerle algunos detalles que se me ocurren en el momento.”
“Yo ya tejía, hacía mis prendas, flores, pero los amigurumis los veía y decía, eso no es para mí, eso es otra cosa. El armado, leer el patrón, darle forma, la verdad, me parecía imposible. Me animé con uno sencillo y lo terminé. No quedó perfecto, es mi monstruito, pero era un muñeco de verdad y lo había hecho yo. De ahí no paré, mis nietos tienen varios y duermen con ellos.”